jueves, 28 de abril de 2011

Sin pecado no hay redención

 
 
Y tu gran error fue creer que los demás necesitaban tu perdón , que tú traerías la redención , que la bondad estaba en ti , que te habían hecho tanto mal que necesitaban que día tras día les recordases lo patéticas y miserables que eran sus acciones.Y no entendías por qué nadie podia ser como tú :eternamente bondadoso , salvador de almas perdidas... creías abrirles los ojos con tus palabras.
 
Tu poder de convicción no tuvo límites y por un momento creíste que eras algún tipo de mesías , que ellos te verían así , porque tu eras bueno y puro.
Y fue ese poder de convicción el que te llevó a la perdición , cuando cometiste tu primer pecado , cuando hiciste tanto daño que ni tú podías perdonarte , dejaste de ofrecer redención y empezaste a ofrecer tu pecado a los demás,creias que tarde o temprano cometerían el mismo error que tú y así lo que ellos harían no tendría comparación con lo que tú les hiciste , con lo que tú te hiciste, pues ellos ya estaban invadidos de pecado , ya habían pecado antes.

Pero no lo hicieron y te pudriste por dentro , entendiste que tu pecado era imperdonable , intentaste perdonarte porque ellos nunca lo harían , pero no puedes perdonarte ni a ti mismo , te aislas y te encierras en tu soledad , esperando a que llegue un nuevo mesías para que te ofrezca la redención o a que aparezca otro gran pecador y así poder igualar tu miseria a la de otro.
Pero sigues solo con tu miseria , con tus pesadillas , esperando el día en que el mundo se olvide de quien eras , esperando olvidar tu pecado , eso tan imperdonable que llevas dentro , esa mierda que ni tú mismo eres capaz de sacar.
Y cuando sales a la calle ni te atreves a mirar a nadie , porque sabes que ahora no podrás aguantar la mirada , que la gente no te respeta , que el que te mire fijamente verá la mentira en tus ojos.Y eso te asusta , te asusta no tener el control , no ser tú el que los mire directamente a los ojos mientras ellos bajan la cabeza , no poder ir con el cuello erguido y los hombros rectos.
Estás solo y las reglas han cambiado , estás solo esperando la metamorfosis que nunca llegará , porque no eres lo suficientemente valiente como para compartir tu miseria con los miserables.

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